Si aplazamos los sueños, si los borramos del deseo, de la memoria, de la noche, no quedará nada del niño que fuimos, ni del hombre que somos, no seremos entonces cazadores, sólo civilizados transeúntes, quietos ciudadanos, tranquilos habitantes, tipos muertos (Ramón J. Soria).

La pieza que se cobre no importa nada; lo que importa es la dificultad que se haya de vencer a cada momento... las quiebras del monte... los árboles, el susurro del viento, los reflejos de la luz... los regates de una liebre, el vuelo repentino de un bando de perdices, la ansiedad en el tollo, el agua cristalina de un regato que se bebe en la mano, el olor a tomillo... Todo esto es cazar (Azorín).

10 de octubre de 2011

El brazo alado

En este mundo, casi todo está al alcance de cualquiera. Vaya  por delante que nos referimos solamente a la afición en su máximo nivel, es decir a la pasión venatoria. No entendemos, o no queremos entender  hoy, de otros sueños.

En los últimos años, ha habido, por ejemplo, un verdadero aluvión de monteros. Y es que el  ciervo y el jabalí no son demasiado rigurosos en la selección de sus devotos. Cualquiera puede serlo, o parecerlo, con tan sólo echar la tarjeta y media hora en la armería del cortinglés. 

La perdiz es otra cosa, la perdiz es distinta. Es clasista y exigente. Por su culpa, se desechan equipos completos seminuevos: chirucas, con las suelas intactas y las etiquetas del precio, como el desencanto, adheridas;  pointers de recebo que acaban sus días de ladradores, subempleados en plena juventud como guardianes de "charleres"; gorras, camisolas, pantalones y chalecos con bordados de perdices repulladas y otros fondos de armario, que quedan precisamente allí, postergados al fondo más oscuro, sin mancha alguna, ni noticia, de la sangre, el barro y el sudor.

La cetrería es peor, muchísimo peor, pero ojo con ella. Es un sueño que llega de repente, te acaricia unos días, se te adhiere…  y ya no hay vuelta atrás. No existen caperuzas repudiadas, ni pihuelas relucientes, ni lúas sin estrenar, porque quien se enfunda las primeras adquiere la condición y estado de cetrero para siempre.

Por eso mismo, los cetreros deben ser siempre mirados por encima del hombro -yo siempre lo hago-, con desdén, dándoles de lado con menosprecio, para evitar el contagio; y nunca directo a los ojos, mucho menos a los del pájaro. El cascabel es igualmente peligroso. Desde el primer día puede meterse en el alma el tintineo y ya no hay música que suene más dulce. A partir de entonces, el cetrero sólo se sienta a comer cuando tiene el pájaro entrenado, en su peso y en plena forma. Los demás días come de pie con su única mano libre, la derecha. Derogan las siestas por decreto y madrugan hasta para trabajar por si acaso algún día amanece más temprano.

Y sin embargo, el cetrero es bueno sin querer, íntegro y honrado hasta la indecencia, noble, auténtico, puro, leal y otras cosas que no se llevan hoy. No se conoce a ninguno malo. Y todo ello es seguramente por influjo de esos ojos de otro mundo, penetrantes hasta el alma, siempre atentos, quietos sobre su brazo izquierdo, tan próximos al corazón, dictando la forma exacta de ser, estar y pasar por este mundo.

Yo me fui anteayer con uno a limpiarle a los perros y, como acabamos pronto, nos dimos una vuelta. Sabiendo lo que me esperaba, eché la cámara. Y sólo así, visto todo a través de la maraña del objetivo, pude filtrar el espectáculo y distanciarme de aquella maravilla como si la cosa  no fuera conmigo. Mientras el cetrero, Lúa y el Polaco se extasiaban, yo intentaba evitarlo mirando de reojo revolarse a las que sí son de mi talla, todavía. Cuchicheaban éstas nerviosas  preguntando la fecha de apertura. Y a la vuelta, una liebre con la oreja mordida en sus pleitos y berreas, se nos quedó mirando tan tranquila sabiendo que, en todo caso, la cosa nunca irá con ella. Se están haciendo viejos, pensaba en voz alta la muy cabrona; y ecologistas, me pareció oír que añadía. Pero se arrancó a correr desquiciada al notar que yo también pensaba,  en un arroz… negro, jugoso, caldoso, con mentiras, pan y vino tinto... cuchará y paso atrás.

















28 comentarios:

  1. Madrugar y leer esto.
    Te has superado.
    Muchas gracias.

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  2. Lo mismo digo..y las fotos impresionantes, y el arroz negro para mi gusto le faltaba un poco de sal y quemaba un poquito mas de la cuenta... impresionante relato. un abrazo.

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  3. Yo creia que con el libro habias matado el gusanillo, ya veo que no. Me alegro.

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  4. Muy bonito todo, pero que me decis de la camisa tan discretita que lleva nuestro amigo cetrero.

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  5. El cetrero parece un trabajador de correos...

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  6. Sabía yo que tanta alabanza cetrera no iba a ser bien recibida. Porque es mucha la cizaña que don Ramiro ha sembrado aquí entre los monteros que se visten por los pies. A propósito de vestirse por los pies, yo mismo me he visto afectado: El año pasado me compré unas calzonas de cuero y no tuve güevos de estrenarlas porque, con motivo de su adormilada asistencia al Piruetanar, dijo haber visto allí mucho montero con "pantalones de regaores de pepinos". Por estar en la edad del crecimiento, es muy posible que las calzonas se me hayan quedado chicas. Me costaron una pasta y, aunque sea en el puesto de cuco, debo atreverme a estrenarlas este año.
    Todo ello no quita que, sin que sirva de precedente, salga en su defensa: Esa camisa es amarilla como el pasto. A ver si los anónimos de camuflaje aprenden que el mimetismo es precisamente adaptarse y confundirse con el entorno, y no dar la nota, por ejemplo, con calcetines fucsia.
    Ánimo don Ramitralleta, estamos contigo.

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  7. Camiflao camuflao, tampoco es que este.

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  8. Es una lastima que los conejos sean de granja.

    Juand.

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  9. Escribir eso es muy fácil, no hace falta más que estar en el lugar adecuado en el momento oportuno, ver las cosas, sentirlas, elegir lo que escribes, saber escribirlo para que todo el mundo se entere y además saber llegar al corazón.
    Enhorabuena por tener todas esas facultades, pero muchas gracias por la última.

    Un Cazador que lee mucho y caza poco.

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  10. También los cetreros son furtivos, anteayer estaba la veda cerrada y vosotros parajeriteando por esos campos.

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  11. Ya no. Anteayer ya, estaba abierta. Guarda que no sabes contar

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  12. el cetrero carteroOct 12, 2011 01:21 PM

    Nuestro Tirantes se supera en cada entrada. Se encara la pluma, garabatea con ella y acierta de pleno rindiéndonos a sus letras.
    La cetrería es algo más que una afición, no solo te atrapa, te llega a las entrañas, te trasporta el corazón al puño, la música de los cascabeles te inunda el sentido y un desasosiego se apodera de tu espíritu haciéndote cambiar rutinas y costumbres. Decía un rey en la edad media que “un día sin cetrería es un día perdido en la vida”.
    Sin embargo, la alianza con el pájaro no es terreno de afectos, el pájaro, sobre todo si es un azor o un gavilán, no entiende de amistades, ni de sentimientos, viven por y para la caza y con su mirada siempre te recuerdan que siguen siendo animales salvajes que soportan tu presencia, la del perro y el parasitismo de robarle sus presas que captura para comérselas, porque con argucias ancestrales que se pierden en la noche de los tiempos conseguimos arañar el barniz de su fiereza.

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  13. Pero sigue siendo una lastima que esos conejos sean de granja.
    Juand.

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  14. Jejeje... JuanD. con las puyitas y estos dos que no entran al trapo. No te preocupes JuanD., ya sabes que: "Abogado, juez y doctor, cuanto más lejos, mejor", y, ya que estamos de refranes, otro para el cetrero: "No hay campo sin grillo, ni hortera sin amarillo".

    Salu2.
    Pdta.: Letrado, el Sábado a las 8,30 en la churrería de la c/ Linares de La Carolina.

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  15. No lo esperes. Se perderá en Linares buscando una churrería en la calle Carolina.

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  16. Los conejos son congelados, se notan que están más tiesos que la herramienta de un reciéncasado.

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  17. el cetrero pajizoOct 13, 2011 02:06 PM

    Critican los monteritos y los anónimos el atuendo del noble cetrero y no por pomposo ni recargado, ni por faltarle un cacho a los pantalones cuan regador de pepinos, ni por adornarse con robustos zahones, ni por portar delicadas polainas, ni por calar sombrerito de piel. Solo lo hacen por el color, que como bien recuerda nuestro Tirantes, está en orden al tono pajizo de las caducas plantas del eriazo, al color con que visten los proletarios de la volatería y la canalla del bajo vuelo.
    El Teutón de eriazo aireando su híspido y bermejo cabello anima a Juand que no sabe distinguir un conejo criado en la salvajina del pasto amarillento de otros que medran en ambiente menos hostil y con sonrisa vertical.

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  18. Para ser de donde es, este cetrero es muy culto ¿Qué será eso de híspido? ¡Quién lo fuera! Incluso con trenzas o raya en medio ¡Quien lo fuera!

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  19. Cuan delicado se ha vuelto
    el cetrero acongojado.
    Ahora no ataca al Tirantes,
    sino, al contrario que antes,
    alaba sus comentarios.
    Aaaay, que tiempos aquellos,
    en que ambos, como sicarios,
    se tiraban al codillo.
    No será que el abogado,
    a nuestro cetrero tuerto,
    le regaló su librillo?
    Que barato te has vendido!!
    Doctor? jamás lo hubiera creido,
    domesticado, por 15 urillos...

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  20. Aunque sea de ande es,
    aunque sea solo arquitecto
    aunque no tenga un tupé
    no está escaso de talento.

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  21. Es cierto el refran de que cree el ladron ... y es por eso que como dinio, el cetrero se confunde y a los demas ve confundidos con sonrisas en una y otra posicion.
    Pero Rafa, no ha sido solo el libro, sino que un articulo en primera pagina, lleno de alagos, con afotos de primera, y ademas fue el quien compro los conejos de corral. Incluso alguno un tanto tieso parece congelado o patimuerto de varios dias.
    Ademas las fotos son con pose y todo por lo que yo diria que estan amañadas.
    Juand.

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  22. Me ha dicho un pajarito,que un marrano llegando al puesto del Letrado,se meo en la silleta con el jamon alzado,por lo que le solto un par de pepinazos,dando lugar a que el marrano se volviese diciendo,EN EL CULO TENGO EL AGUJERO.

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  23. No se puede salir a la sierra con tanto pajarito chismoso

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  24. Perfectamente informado el Loco. Yo, por alusiones, cito a entrar en plaza al montero Delicado, que, por un lance muy similar, fue objeto de entrada cómico-burlesca por parte del Tirantes (Lease el relato "Un montero delicado", página 123 de la 1ª edición del libro "Tirando al Monte" de D. José María Ortega... que por cierto, vendo como rosquillas)

    Ánimo Juanra, dale caña!!

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  25. Te dije que no compraras las balas en los chinos.

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  26. Rafa me cobraste 50 € por el libro y hoy lo he visto a 15. Por cierto, que no sé cómo lo recomiendas sin haberlo leído entero.
    El Tintorero.

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  27. Loco, cuanto pajarito anda suelto? Yo me e enterado por un pajarraco de cabeza pelada, pero que lleva toda la razon, al montero Delicado le costo una entrada en el blog y un capitulo en el libro. Y el letrado sigue sin coger la pluma para contar su lance.

    ALBERTO VACAS

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