Vivíamos entonces vorazmente hacia adelante y no entendíamos el empeño del Padre Gago, aquel hercúleo dominico, en hacernos memorizar unos versos que no sirven para nada. Daba miedo verlo acercarse por el pasillo de pupitres, pararse en el tuyo, apoyar en él sus enormes manos... Te miraba desde arriba y decía tu nombre y el título del poema. Temblando, te ponías en pie y empezabas a recitar mirándole a los ojos. Y aquel rostro feroz, se iba descomponiendo, endulzándose verso a verso... Y en los últimos, que eran los primeros, te miraba de tal forma que acababas deseando entenderlo alguna vez.
Viento negro, luna blanca.
Noche de Todos los Santos.
Frío. Las campanas todas
Noche de Todos los Santos.
Frío. Las campanas todas
de la tierra están doblando.
El cielo, duro. Y su fondo
da un azul iluminado
de abajo, al romanticismo
de los secos campanarios.
Faroles, flores, coronas
-¡campanas que están doblando!-
...Viento largo, luna grande,
noche de Todos los Santos.
...Yo voy muerto, por la luz
agria de las calles; llamo
con todo el cuerpo a la vida;
quiero que me quieran; hablo
a todos los que me han hecho
mudo, y hablo sollozando,
roja de amor esta sangre
desdeñosa de mis labios.
¡Y quiero ser otro, y quiero
tener corazón, y brazos
infinitos, y sonrisas
inmensas, para los llantos
aquellos que dieron lágrimas
por mi culpa!
...Pero ¿acaso
puede hablar de sus rosales
un corazón sepulcrado?
-¡Corazón, estás bien muerto!
¡Mañana es tu aniversario!-.
Sentimentalismo, frío.
La ciudad está doblando.
Luna blanca, viento negro.
Noche de Todos los Santos.
de abajo, al romanticismo
de los secos campanarios.
Faroles, flores, coronas
-¡campanas que están doblando!-
...Viento largo, luna grande,
noche de Todos los Santos.
...Yo voy muerto, por la luz
agria de las calles; llamo
con todo el cuerpo a la vida;
quiero que me quieran; hablo
a todos los que me han hecho
mudo, y hablo sollozando,
roja de amor esta sangre
desdeñosa de mis labios.
¡Y quiero ser otro, y quiero
tener corazón, y brazos
infinitos, y sonrisas
inmensas, para los llantos
aquellos que dieron lágrimas
por mi culpa!
...Pero ¿acaso
puede hablar de sus rosales
un corazón sepulcrado?
-¡Corazón, estás bien muerto!
¡Mañana es tu aniversario!-.
Sentimentalismo, frío.
La ciudad está doblando.
Luna blanca, viento negro.
Noche de Todos los Santos.
(Juan Ramón Jiménez)
Perdona letrado, no se si seran los fallos ó que será, pero te estas amariconándo últimamente más de la cuenta. ja,ja,ja.
ResponderSuprimirPerdona anónimo, no es que salga a defensa del letrado porque no le hace falta nadie y menos un inculto como yo para defenderse..! pero te pediría que leyeras bien el al final del verso..se llama Juan Ramón Jimenez el autor y no Jose María Ortega... cada vez hay menos vergüenza..me cago en mi pare!!!
ResponderSuprimirEufémio, no te enfades hombre, el sentido del humor no se debe perder que luego salen las úlceras de estómago y eso duele mucho. NUNCA seria capaz de ofender a D.Juan Ramón (Nobel de literatura en 1956.)y menos a mi amigo D.José Maria.(que por cierto se está tornando sensible) es por ser más fino.
ResponderSuprimirSi se me deja, diría que nuestro Tirantes no está amariconado, solo se permite licencias poéticas como amanuense cuando la mente se le nubla con el denso dañino y pestoso humo del puro “Salsa” que inunda su despacho . Los nauseabundos puritos que minan la salud de nuestro letrado no pueden llamarse “el monterito atontado y feliz” o el “volatero asfixiado” por ejemplo, no, se llaman Salsas y lo mantienen en ese estado de impotencia y de incapacidad.
ResponderSuprimirSe le agarran a los bronquios haciéndole toser hasta el éxtasis, en golpes secos, a veces con timbre metálico, con la intención vana de hacer una toilette profunda de sus maltrechos alveolos.
Nuestro Tirantes duerme mientras tose impotente, su tos estéril lo acompaña día y noche siendo incapaz, impotente, diría yo, de poner remedio, y es que cuando no se puede, pues no se puede. (Aunque algunos de naturales del villorrio de Villardompardo lo han conseguido).
Doy fe de la tos señor cetrero, hoy en el puesto no paraba (de toser ni de fumar...). En cualquier caso me alegro de que hayan pasado por fin los empalagosos piropos mutuos entre tú y él y que las aguas vuelvan a su cauce.
ResponderSuprimirComo os habeis portado hoy en el hoyo?
ResponderSuprimirALBERTO VACAS
P.D: Ultimamente se habla poco de las monterias en los blog, que a tu hermano le corto tu sobrino un chaleco con un guarro en el Padre Santo.
El muerto al hoyo, y el vivo al bollo
ResponderSuprimirPerdona anónimo, pensé que eras un intruso..y no pierdo el sentido del humor..solo me faltaba eso! un saludo cordial..
ResponderSuprimirPero no solo me traje de Ibercaza la frustración por esta falta de respeto informativa, también vino conmigo un ejemplar de un libro delicioso, obra de José María Ortega, publicado por la editorial El olivo de papel y de título Tirando al monte. Aunque sólo he leído sus ocho primeros relatos, no parece ser este un libro de caza al uso, sino más bien un opúsculo íntimo de recuerdos y sentimientos relacionados con la caza, la naturaleza y el hombre. Seguiré su lectura para confirmarlo; enhorabuena José María.
ResponderSuprimir(Encontrado en internet)
Nosotros nos portamos estupendamente Alberto, los que no se portaron bien fueron los venados, que no vinieron a visitarnos. Computo general del fin de semana... 1 cierva. Sin embargo, no nos podemos quejar, tanto Corchuelos como El Hoyo fueron dos monteriones y tuvieron magníficos resultados. En lo personal, un poco decepcionado, pero bueno, estamos empezando.
ResponderSuprimirPdta.: El que firma como Jordi, seguro que es el cabronazo del Tirantes (como venga Paco ramos ya verás...)
Perdón, quise decir Paco Ramos.
ResponderSuprimirefectivamente no me cabe duda ese es el energumeno de Jordi y su collera el "sordete" lanzamisiles, no lo digo despectivamente yo tambien ando bastante sordo y no por eso casi mato a los vecinos del puesto de al lado, que yo sepa para disparar lo importante es ver, oir es secundario salvo que veas con el oido, lo cual visto lo visto creo que le pasaba a mi vecino de puesto o tal vez que tenia mas cara y menos verguenza que un gato en una matanza, en fin final feliz porque no nos mataron del todo, aunque el susto y el temblor de piernas aun me dura, solo me lo mitigó un poco las tartas de postre en la comida, que para ser sinceros alguna probé.
ResponderSuprimirPaco Ramos
tarea de salvajes sentados en la muerte de unos indefensos animales, como quisiera que a los animalitos les den un rifle para que se puedan defender... y lo peor que les enseñan a ser crueles a sus propios hijos... niños inocentes... y luego se preguntan ¿porqué de adultos esos niños de hoy les tratan como al perro a sus padres viejos...
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