¡Ay Jordi, pobrecito, qué mal rato! Es cierto que en las
migas dijeron que se podía tirar todo, menos a los varetos, pero no era
necesario advertir que tampoco a los abogados. De nada sirvieron las dos
primeras voces que te dio mi compañero cuando tiraste un venado, obviamente al
viso, y nos silbaron las balas.
¡Ay Jordi, pobrecito, qué mal rato, la última hora del
puesto, esperando que aquello se acabara de una vez! Obnubilado, por las cosas tan
bonitas, y tan justas, que te dijo ese fiero amigo mío que te tocó al otro lado.
Al terminar su gruesa retahíla, debió parecerte dulce el
comienzo; pues, aunque botando ya de rabia en lo alto del cortafuegos, empezó preguntando solamente “¿Quién ha sido
el gilipollas que ha tirado?”. Lo preguntaba sin verte, porque estabas
escondido. Y como no contestabas, y como yo siempre me quedo con los nombres de
los vecinos, esperé un poco a ver si dabas la cara. Y al no darla, dije que
eras Jordi (Luego resultó que eráis dos jordis doblados y
escondidos, separados más de cien metros). Y entonces Paco, desde lo alto de
aquel cerro, fue subiendo el calibre de sus voces hasta el máximo, hasta las cachas, hasta
donde ya no hay vuelta atrás ni repertorio, porque es muy pobre en esos niveles
nuestra Real Academia. Y sin embargo, no eran insultos graves sino definiciones
exactas, que tú mismo acataste en cuclillas entre las jaras.
Conociéndole, es seguro que fue ayer la primera vez que salió
tanto veneno de su boca, pero es que en su boca estaba todavía el regusto amargo
de la tierra levantada, el polvarín de la bala que estalló a sus pies, el sabor
seco en los labios del trallazo en el suelo, tan próximo, casi suyo, y desde
luego más, mucho más suyo que del vareto que tirabas.
Y tan comedido siempre, vibraba ayer en lo alto del cerro
cagándose por derecho en todo lo que se menea. Pasado el riesgo, daba gusto
verlo, tan vivo, desde abajo, preguntando dónde estabas y quién eras. Por eso, yo
gritaba: “Jordi, se llama Jordi”. Tú no lo entiendes; pero aquí, desde el
mismo borde de la tragedia, nace la burla, porque la alegría nos empuja en la
misma linde de la desgracia que pudo ser y ya no es, al menos esta vez, por
mucho que tú te empeñaras. “Jordi, se llama Jordi, y hay que cortarle los
güevos”, decía yo medio en broma porque Paco y Pepe estaban vivos, y medio en
serio porque lo estaban de milagro.
Tú no lo entiendes, seguro que no. Como yo tampoco entenderé
nunca qué extraña desazón hace a una persona moverse cien metros de su puesto,
esconderse entre las jaras y tirar un vareto a los pies de los del puesto de al
lado.
¡La leche que te han
dado, Jordi! No pidas un perdón que no sirve para nada. Tira, tira y vete. Dale
gracias a Dios que quedaba una hora de montería para que los ánimos volvieran a
su sitio. Como tú, que al trote volviste pronto donde debías, junto a la tablilla, para abrazarte al otro Jordi. Anda, tira y vete, mete ese rifle en lo más
hondo del armero, a ver si se oxida allí, y deja que caduquen unos papeles que
nunca debieron darte. Yo entiendo que te guste la montería, pero a la montería
no le gustas tú, se te notaba en la cara y en los ojos. Retoma las aficiones
que dejaste, el mus, la brisca, el tute o el parchís.
Y al irte, dale gracias a Dios, porque no ha pasado nada y
porque no están ya de moda los pescozones. Anda, tira y vete, que te has
librado de un par de hostias bien dadas, de aquellas antiguas tan pasadas hoy
de moda. No, no servían para nada, como tampoco esta carta que aquí te escribo
sin apellidos ni esperanza alguna de que la leas. Omitiendo el nombre de la
finca y demás detalles, la escribo solamente con la esperanza de que sirva a
alguien para no ser nunca Jordi en ningún sitio.
Como siempre muy bueno,y muy habil,aprovechando para hacer publicidad de tu libro, jejeje
ResponderSuprimir¡Magistral!
ResponderSuprimirYa me enteré del mal rato, no podemos consentir esas cosas en las monterías
ResponderSuprimirUn moment sisplau!! No será usted el listillo de los tirantes que había en el puesto 2?? Pues sepa usted que se escapó por tablas, gracias a que cuando me iba hacia su puesto a darle dos yoyas, vi a un fornido y guapo caballero que le acompañaba en el puesto, y, claro, dados sus casi dos metros y 120 kg... agradezcaselo usted a él.
ResponderSuprimirYa lo he dicho en más de una ocasión, el montero que no se esquivoca, es el que no se mueve de la tablilla. Pero claro todo el que vá a una monteria no es montero, eso hay que mamarlo. Por desgracia abundan los cazanchines, ciegaliebres, saltatapias, brincaacequias etc. Que en algunas ocasiones hasta presumen de saber cazar. Manda huevos.
ResponderSuprimirLo jodido del tema es que, la mayoría de las veces, las lecciones, esta vez, no de las mejores, se olvidan rápidamente.
ResponderSuprimirOjo, todo el mundo comete errores, pero pocos lo reconocen y, menos todavía, no vuelven a cometerlo.
cazadores, muchos. CAZADORES, pocos.
Un saludo
Que tristeza mezclada con lastima, me da el leer que el recuerdo de esa postura sea el susto del francotirador que os toco al lado...
ResponderSuprimiry más pena me da aun saber, que cada dia en el monte nos encontramos con menos cazadores y con mas escuadrones de fusilamiento....
Espeluznante....
ResponderSuprimirA la cárcel, este tio no tenía que pisar jamas la sierra.
ResponderSuprimirEl susodicho terrorista cinegético es Jordi *****, oriundo de cordoba y residente en ***** de *****, esos que han votado en contra de los toros y se mofan de los andaluces. los listos de los catalanes.
ResponderSuprimirDisculpa anónimo que haya modificado tu comentario con unas estrellitas en el apellido y en el lugar de residencia. Aparte de que había dos jordis y no sabemos con certeza cual de los dos se merecía el pescozón, aquí no tenemos otras pretensiones que las meramente literarias, basadas o no en la realidad. Y de paso, solamente cuando alguna vez sin querer se nos va la mano, digamos que intentar hacer Montería, con mayúsculas, es decir cacarear a nuestro modo lo que entendemos que debería ser al menos en sus principios y valores esenciales. Por ejemplo, la seguridad nos importa mucho más que otras cuestiones menores (Si las migas deben o no llevar torrezno, choricito retorcío y/o huevo superpuesto, si los calcetines deben ser verdes, fucsias o coloraos, si a los zahones se les puede llamar o no delanteras o ciñeras y si el pantalón debe ser o no calzona, de cuero, pana o de tergal).
ResponderSuprimirQue nos perdonen todos los jordis del mundo mundial si, como en este caso, se produce algún rebote anti-catalán que de ningún modo queremos buscamos, ni compartimos. Por favor, cada cual en su sitio, es decir no vayamos nosotros también a movernos del puesto. La tabilla hay que rozarla siempre con el sombrero, como dice don Mariano, y nosotros añadimos: en la sierra y en la vida.
No sé si me entiendo.
JM no seas esaborío.
ResponderSuprimirPor supuesto que no debe uno "menearse" de la tablilla (que tiene delito), pero lo que realmente tiene delito (y no lo comentáis) es el tirar hacia otro puesto, donde hay un compañero de caza, un amigo o un "Jordi", ese es el problema de la montería actual. Por mucho que los organizadores (responsables de la montería)pongan los puestos sin ver al de al lado, con seguridad y garantia, para que luego el "Jordi" de turno no lo respete y tira para todos lados, es el problema y la inseguridad de todos los fines de semana.
ResponderSuprimirEn fin que paséis un buen fin de semana, cuidado con el vecino y que regreséis todos a casa con vuestros familiares. Salu2.
Monteritos de abarca de piel, de pantaloncitos de regador de pepinos y de boquilla no queráis hacer escarnio en un insensato que en el pecado lleva la penitencia, que ya lo dice el refrán: “la escopeta la carga el diablo y la dispara un gilip…”.
ResponderSuprimirAcierta nuestro Tirantes en la exposición anónimo catalana ¿o era un charnego? de una situación que desgraciadamente es muy frecuente en el campo cinegético y que en ocasiones la protagonizan cazadores escopeteros con mucha experiencia que se escandalizan y se mesan los cabellos en lo tocante a seguridad. Que ya lo dice otro refrán: “a un santo le das una escopeta y se transforma en un sinvergüenza”.
Por cierto ser andaluz no da patente de corso
Sublime la crónica como acostumbras, aprovechando en dar alguna lección montera para muchos individuos que de monteros tienen poco. Es una lastima que aunque tengan también derecho a cazar, no lo practiquen a distancia de cien metros, pero entre ellos, que seguro que no fallan el disparo. A veces me dan ganas de colgar el rifle por culpa de cada vez mas individuos estos..que se hacen llamar cazadores o monteros! que en realidad solo hacen quitar afición.
ResponderSuprimirMis mas sincera enhorabuena a los afectados por haberse salvado de un trágico lance y de a verme evitado ir de entierro con las poquitas ganas que tenia..! Un saludo cordial.
Estimado Jose Maria y amigos monteros; debo deciros que la sensación que se padece cuando explota la bala a escasos 3 metros de tus pies no es nada agradable, máxime cuando era la tercera las otras 2 a otras reses un poco mas lejanas alrededor de 20 metros, si no que se lo pregunten al secretario que nos toco en suerte que el pobrecillo casi llorando decía que era la primera vez que iba de montería y que para ser la primera iba a morir allí mismo, a todo esto dejo de comerse el bocadillo el pobre y cuando termine de recriminar al "jordi" se vino arriba y me decía Paco quiere usted que le diga yo algo, no hijo mio termina de comer que ya tiene bastante.....
ResponderSuprimirSolo deciros que por favor siempre que veais a vuestro lado un posible "jordi" desgraciadamente la mayoria se conocen antes de empezar la montería, advirtias bien vuestra presencia y si podeis lo tengais controlado mas que a las reses, ese tal vez fue mi fallo, no darme cuenta que se abrian, pero jamas pense hasta donde estaba dispuesto a disparar.
Muchas gracias a todos y mucha suerte que nunca os toque un "Jordi" al lado.
Paco Ramos
Ves, si lo digo yo, todo un señor.
ResponderSuprimirEs por este y otros motivos que en gran parte de España es obligatorio el chaleco amarillo, que muy a pesar de muchos no nos vemos guapos en el puesto, que afea y hasta parece desennobleceer al montero, pero sin embargo te permite ser locvalizado, y lo que es mejor, localizar a ciertos, (no ciervos), individuos que por mas que queramos, se creen en el derecho de hacer lo que ellos quieran, ya que su mentalidad asi se lo dicta, y respecto a esto no hay marcha atras en sus ideas, tan solo la desgracia que a otro le puedan acarrear. Quizas cegado por sus ansias o quizas por sus ideas, no lo sabremos, pero si es cierto que asi ocurrió. El cazador que el año pasado tubo el accidente en Murcia, sobre el cual tanto se especuló, regalo todas sus armas, despues de mas de 30 años cazando, de no haber cometido una infraccion, ni haber cometido actos tales a Jordi, pero el pobre hombre, cazando conejos, tuvo la fatal suerte de llevar un cartucho de bala en el chaleco y sacarlo sin mirar e introducirlo en su escopeta, disparo a un conejo sin mas y tras un matorral tras el que nadie debia estar se encontraba la chica que se habia rezagado sin avisar. La cuestion, La chica a poco tiempo se reestableció, y por su puesto sin secuelas. De muy buena tinta se todo esto, por que al tiempo en un comentario, resulto ser conocido mio. Lo que vengo a decir es que Jordi ni regala ni vende sus armas, de eso podeis estar seguros, y de que seguirá haciendo esto, no respetan la vida, porque eso es no respetar la vida y creerse dueño de todo, en estos casos, tan solo en caso de despiste se acojonan por lo acontecido, y no les vuelve a ocurrir, ya que nunca pretendieron hacerlo. Pero los Jordis estan al cabo de la calle y menos mal que nos de la por cazar.
ResponderSuprimirSaludos.
Juand.
"""Pero los Jordis estan al cabo de la calle y menos mal que nos de la por cazar.
ResponderSuprimir""" .... que no les da por cazar.
Los Jordis ven un chaleco amarillo y piensan que es un venado defectuoso y vuelve a tirar.
ResponderSuprimirjajajajaj es cierto anónimo, que gracia as tenido ahí!!! por cierto, no hay una foto de Jordis para advertir a otros posibles monteros de su presencia? es mas..! para advertir a los orgánicos y que no metieran a estos en los posturas?, me la paséis a mi y hago una entrada en mi blog sin insultar a nadie y con una chispa de advertencia para los monteros, ya que no me voy a dirigir a ellos, no se hasta que punto sera legal eso! Un saludo.
ResponderSuprimirMagnificos relatos, para tu proximo libro, enhorabuena JMOR. Me e sentido leyendo tu relato, como cuando estuve en puertollano de monteria, que casi tuve que tirarme al suelo,porque las balas nos chiflaban.Eres un genio si señor nos pones los pelos de punta. Un cordial saludo.
ResponderSuprimirUna vez que no ha pasado nada con el ya famoso Jordi o Yordi , o como se diga , os voy a relatar , con el cariño que se tiene a un hermano que además es amigo y un extraordinario cazador, los sucesos del pasado 05-11-2011. Como sabeis los hechos "del Yordi" se remontan a la vispera de todos los Santos , que a Dios gracias se encontraban de montería ese día 31-10-2011 en la provincia de Ciudad Rela. Pues bien , el pasado día 5 monteabamos la Onza , con los extraordinarios resultados y ambiente que ya conoceis. Mi hermano y yo somos habitualmente compañeros de puesto y acudimos juntos a las citas monteras (menos mal que mi jefe no me dio permiso para ir el día 31-10-2011). El día 5 lo recogí en Bailen y nada mas montarse en el coche me pregunta " ¿habrá niebla hoy como el año pasado? " Me extrañó la reciente aficción metereológica suya . Una vez sorteado salimos para el puesto que nos cayó en gracia y al empezar a colocar los puestos de la armada me comenta : "parece que están un poquito juntos los puestos". Llegamos al nuestro y me vuelve a sorprender diciendome "coloca el coche donde mas se vea " No le eché sal al tema , pero cuando vuelvo al puesto me lo veo de lejos rezando y santigüandose cual beata de mantilla y misa diaria de la España profunda. Ahí ya empecé a sospechar.
ResponderSuprimirAntes de la suelta ,algunos disparos lejanos , pero en esto que a nuestros vecinos de armada les entra un venado tirable y hacen lo que hay que hacer , lo dejan cumplir y lo matan en su tiradero; pierdo de vista por un momento a mi hermano y al volverme lo veo tirado en el suelo, la verdad me sobresalté y acercandome le pregunto "¿es que has tropezado?" y el tío me suelta a bocajarro : ¿ donde ha dado esa bala?. Deduzco que pasará un tiempo hasta que se olvide del tal Yordi por mas que yo le insista que en M.T. no tenemos monteros de medio pelo. Con cariño y admiración.José Ignacio Ramos