Desde el
debut de M.T. en Hatoblanco, viene siendo habitual la
presencia de niños en sus juntas. Cada vez en mayor número, se esturrean entre nosotros, se despachan un
par de huevos sobre las migas, se arriman a la mesa del sorteo y sacan el sobre del puesto, muy serios e
inspirados por el convencimiento, solemnemente asumido, de que es siempre mayor
la magia de sus dedos inocentes.
Cocacola en
mano, juegan con naturalidad entre las reses muertas y, sin darse cuenta,
fomentan entre ellos esa amistad que dura para siempre, al tiempo que se
entrenan y hacen puntería, apedreándose con boñigas que cogen del suelo sin remilgos.
Costaría
entender la alegría de estar rodeados por estas miniaturas de monteros si no fuera... porque cazamos por herencia. Si no fuera por lo que sentimos al vernos en ellos reflejados; y en sus padres, a los nuestros. Inspiran, sugieren, alimentan a la inversa ese
homenaje íntimo a quienes ya no están a nuestro lado y seguimos sintiendo ahí… donde todos los
tenemos: en el cerro de enfrente, si brilla el sol, dirigiendo las querencias; y
muy cerca del corazón o bajo el sombrero, si llueve o nos emborracha la niebla.
No es la
primera vez que traemos un niño aquí. Ya reclamamos la presencia de Alfonso
Moraleda Pardo y Pablo Tirado Segovia, y se atrevieron a venir por su propio
pie. Luego, hace un par de semanas, porque barruntábamos su noviazgo, se asomó de
puntillas Rodrigo Martínez Cabrera. Y hoy entra de nuevo, por derecho, con buen
pie, descubriéndose, respetuoso y humilde, con el sombrero en la mano y
alegrando al niño que todos llevamos dentro.
Fue el 11 del
12 del 11, en Valpeñoso, con Montesa, eso mismo pondrá en la chapa
sobre las iniciales R.M.C. Y así nos lo cuenta:
"El domingo
sabía que era un día especial, mi padre me había dicho que hoy solo tiraría a
los cochinos y para rematar las reses que yo tirase. Le dije que si por la mañana
no me despertaba me diese una torta y así me levantaría. En la junta casi no
podía comerme las migas de los nervios que tenia. En el sorteo saqué el puesto
6 del Manzano. En el puesto estaba muy nervioso ya que mi padre no me dejaba
tirar a las ciervas, ya que decía que me tenía que hacer novio con un venado y
no entraban.
A las una y
media aparecieron corriendo a unos ochenta metros, una cierva y dos venados y
mi padre me dijo que tirase al segundo que era el mejor. Le apunte y disparé viendo
que le había dado en un jamón, y le dije a mi padre que le tirase y lo remató. Cuando
nos acercamos a verlo mi padre solo veía un tiro en el jamón, pero no
encontraba otro, hasta que por fin vio que tenía el tiro de remate en la
paleta. Tenia doce puntas. También me entró una cierva que estaba herida en una
mano y la rematé de un solo tiro.
Antes nos entraron unos cochinos, pero no les tire porque a mi padre le gustan mucho.
En la comida estaba muy contento, pero un poco asustado con el noviazgo, pero luego lo pase muy bien, pero mi padre fue el peor de todos, pues me puso mucha sangre en la cara".
Rodrigo.
Antes nos entraron unos cochinos, pero no les tire porque a mi padre le gustan mucho.
En la comida estaba muy contento, pero un poco asustado con el noviazgo, pero luego lo pase muy bien, pero mi padre fue el peor de todos, pues me puso mucha sangre en la cara".
Rodrigo.


Tengo debilidad por ese "chavea".
ResponderSuprimirPicatoste
Di que si Rodri!! Muy bien contado. Estuve alli y doy fe de que su padre fue el peor, bueno, su padre con la sangre y "una de los Politos" también atacó bastante con la harina y los huevos... Pero el chico aguantó estoicamente el noviazgo.
ResponderSuprimirEnhorabuena campeón!!
Varios dias esperando esta crónica (anunciada y hermosamente cocinada por el maestro Jmor)
ResponderSuprimirFELICIDADES RODRIGO.
Enhorabuena Rodrigo, disfruta de la caza con sentimiento y aprende de tu maestro, tu padre. Cuando tengas unos cuantos más y hayas vivido decenas de monterías recordarás con gran cariño y emoción todo lo que vivas junto a tu padre.
ResponderSuprimirEnhorabuena por tu bautizo montero. También a su padre por inculcar al zagal los valores de la caza. Gracias JMOR por compartir esta sentida entrada.
Saludos.
que arte mas grande.......que no cambie esa ilusion del primero y vaya siempre en aumento...
ResponderSuprimirRodrigo
ResponderSuprimirA las siete de la mañana, tu cara, bien despierto, rebosaba felicidad, distintas a otras muchas mañanas de Montería. Así te lo dije y lo comentamos los tres en el coche desde Jaén hasta Andújar.
Solo tu padre en la Junta, pudo con dos sacudidas de migas y el Arquitecto, además, con los churros…mientras tu estabas como ausente.
Al sacar el puesto, solo deseabas llegar, preguntando como era y sabiendo que era un cierre, nos despedimos con un Suerte y, de nuevo, una sonrisa.
Por la tarde al llegar a la casa de la Loma vimos que no estaba el coche (buena señal, como siempre) y nos quedamos en la primera mesa del patio, con vista a la entrada. Y se adivino en tu mirada cuando os vimos llegar y de inmediato y casi al oído nos lo contaste.
Un puesto difícil y me lo dijo tu padre y como fueron los lances, tal y como ahora lo cuentas.
Un plato de cocido para ambos, sin apetito; sin probar bocado, con la cuchara removiendo nerviosamente y dándole vueltas sin llevarla a la boca, barruntando y temiendo lo inevitable: tu noviazgo.
Y la consigna: Tu padre y yo cuidaríamos de ti. Ninguno dejaríamos que la cosa fuera a mayores y quedamos en quien pegaría una Voz…, si alguien pretendía o iba a mayores.
Pero ya era inevitable. Y siguiendo los consejos de tu Padre, se lo contaste al “abuelo” Toni pese a tu inicial reticencia.
Parecía que te salvabas, cuando con la llovizna, se comentó dejarlo para la Peña, sin prisas, todo el fin de semana… y Toni guardaba su navaja paterna.
Salimos a ver las reses y nos fijamos en la segunda fila, en tu venao que ya estaba allí y comentamos que te íbamos a hacer una foto, haciéndolo así obedeciendo a tu padre. Y cumplí mi palabra: con un dedo manchado la sangre de tu res, en tu frente. ¡No había vuelta atrás!
Una bolsa grande cumplió más tarde su cometido. Te hicieron mil fotos. Inesperadamente, tu Padre con la mano manchada te impregnó toda la cara con sangre ( no se podía pegar la voz) y luego Victoria, como una madre, con la harina y el huevo…y sonreías.
Regresamos a la casa dejándonos muy amablemente, que disfrutaras con agua caliente de un improvisado set completo de limpieza, con lavado, secado y peinado y a la posterior enhorabuena ya en la chimenea, para no enfriarte.
De vuelta a Jaén, se te cerraron los ojos solo al salir de la Sierra; soñaste con los lances y al despertarte, me dijiste que solo habías matado tu venado siete veces.
Pronto lo tendrás en casa; en la Tablilla pondrá:
La Loma
R.M.C.
11-12-11
¡Enhorabuena Rodrigo!
Rafa M.
Enhorabuena Rodrigo, a los que yá nos duelen un poquito los huesos, estamos muy tranquilos porque sabemos que nuestro equipo tiene un banquillo de categoria, sí a ese que tú te incorporastes el domingo con todo merecimiento. Ahora poco a poco y aprendiendo de tu padre y demás monteros, con seguridad que serás titular y de los buenos.
ResponderSuprimirEn cuanto lo supe, te llamé al móvil de tu padre y no pudiste ponerte porque estabas en esos siete sueños. Al despertar, fuiste tú quien me llamaste para hacerme un anticipo de esa crónica. Me gustó el trato de igual a igual, como corresponde entre amigos del mismo grado. Pero por lo que cuenta Rafa Maza el noviazgo fue demasiado dulce porque llovía.
ResponderSuprimirPrepárate, los que no estuvimos presentes tendremos derecho a intervenir este sábado en las segundas nupcias.
Un abrazo, Rodrigo.
Que digo yo, que como se torció la tarde por la lluvia, el viernes por la noche en Posadas habra que rematar el noviazgo.
ResponderSuprimir" Uno de los Politos "
Enhorabuena otra vez Rodrigo, pero lo que no nos cuentas es con el rifle que tiraste y el calibre, con lo que a tu padre le gusta la balística.
ResponderSuprimirFelicidades Rodrigo, Muchas visitas hoy en este blog, Y las maravillas que están diciendo de ti en facebook, Yo vengo de allí y me temo que te van a salir muchas novias.
ResponderSuprimirCata Cata Quemicata: no se puede tener mas arte y mas ternura.
ResponderSuprimirEleuterio Risoto: Cada vez qué vei un nene en una montería me da una alegría enorme, el futuro está en sus manos
Agustin Bermejo Zabas: Un relato que dice lo que es un puesto de monteria con tu hijo, tengo uno con diez años y me acompaña siempre y en esa soledad de lo que significa un puesto, nuestro lazo siento que cada dia se hace mas fuerte......... Precioso relato.
Angel Alvarez: Merece la pena leerlo.
Eh, eh, de segundas nupcias nada. El noviazgo es único, irrepetible y para toda la vida. Así que olvidaros ya de Rodrigo, que ya tuvo bastante "sangre y harina". Para Edu, el tipo de rifle no lo sé, pero el "niño" tiró con calibre 30-06, casí ná para su edad...
ResponderSuprimirA mi tocayo Rafa M., lo felicito por esa estupenda crónica.
Un abrazo.
Las fotografias de Rodrigo cuando era "mas joven" son de su primera montería cuando tenia cuatro años recien cumplidos. Llevaba su escopeta de juguete y "doblabamos el puesto" tirando ambos a las reses. Desde entonces su afición va en aumento.
ResponderSuprimirJmor, como no estuviste en la Loma de la Higuera, el sábado en la Peña,tras la comida el nuevo montero te invitará a un reglamentario.
Gracias por la entrada y los comentarios. Un abrazo a todos. Pacho.
Prohibido rematar el Noviago.
ResponderSuprimirEl Noviago de Rodrigo fue como fue y el Sr. Arquitecto lo define perfectamente en tres palabras. Jota, nada de dulce... con su corte de pelo y todo y el peor el Padre (por lo que no pude pegar voces) con su res al finalizar la Montería, donde debía de ser.
JMOR nada de segundas nupcias!!
Se que el Padre del Novio algo llevará (pero me lo callo).
Asi que a Rodrigo Ni tocarlo, que va el Arquitecto con expresas instrucciones de mi parte.
Rafa M.
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ResponderSuprimirMuchas gracias JMOR.
ResponderSuprimirLa entrada esta chulisima. Me ha gustado mucho.
No se como agradecertelo.
Pero a un cubalibre si que te invito que para eso estoy ahorrando.
"bueno espero que tenga"
Un abrazo,y nos vemos el sábado.
Rodrigo.
Sí señor, eres un tío "echao palante".
ResponderSuprimirA gloria me sabrá ese gin-tonic.
Hasta mañana,
Y tendras cohones de dejar al chiquillo que pague?
ResponderSuprimirRodrigo hijo, que a estos es mejor invitarlos a café solo y sin azucar, que si no estas perdido.
Enhora buena.
Si, si... ¿porque escondes al conejo detras de las patirrojas?
ResponderSuprimir